<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-1280541900743085654</id><updated>2012-02-16T19:35:33.797-08:00</updated><category term='Amor Canibal'/><category term='te canto'/><category term='Guillermo Cabrera Infante'/><title type='text'>Tras tu sombra</title><subtitle type='html'>Foto: Alejandra Guerrero</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://ultimohuesped.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1280541900743085654/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ultimohuesped.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Rastros caníbales</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11015201055718668329</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/-jnYkNonj1ss/TaYmk1YYN4I/AAAAAAAAAHs/RolGhrhf7S0/s220/PEDRO%2BMEYER1.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>12</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1280541900743085654.post-6219599307100757636</id><published>2011-04-20T10:22:00.000-07:00</published><updated>2011-04-20T10:38:14.368-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Guillermo Cabrera Infante'/><title type='text'>Amor propio</title><content type='html'>Capitulo de hermoso libro del escritor cubano &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Guillermo_Cabrera_Infante"&gt;Guillermo Caberar Infante&lt;/a&gt;, La Habana para un infante difunto:&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-fI0fvi2sfiE/Ta8YkWxu5GI/AAAAAAAAAIM/l4jKMO_3-HU/s1600/Guillermo%2BCabrera%2BInfante%2BY%2Bmiriam%2BGomez.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 226px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-fI0fvi2sfiE/Ta8YkWxu5GI/AAAAAAAAAIM/l4jKMO_3-HU/s320/Guillermo%2BCabrera%2BInfante%2BY%2Bmiriam%2BGomez.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5597719874713347170" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;foto:Miriam Gómez y &lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=Zf-2RCpDP5E&amp;feature=related"&gt;Guillermo Cabrera Infante &lt;/a&gt;, por: Néstor Almendros&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No voy a hablar del desmedido aprecio por uno mismo sino del amor bien entendido que, como la caridad, empieza por casa, por la casa del propio cuerpo: ese campo de batalla sexual en que tuve tempranos triunfos y en el que no sufrí una sola derrota. Hablo de la masturbación, esa que se llamó paja al principio (fue mucho después que vino a ser masturbación pero por mucho tiempo fue paja solamente y su ejercicio hacerse la paja), en ella, por ella, gracias a ella vencí mi soledad: nunca me sentí solo con mi mano y todavía recuerdo el momento de amor más imperecedero que sentí en mi vida el día, después de años de práctica pajera, en que en uno de los baños de Zulueta 408 yo solo con mi mano produje un instante que duró más de un instante, inmortalidad temporal, el lapso de tiempo que tomó la venida, demorada muchas veces, hecha interrupta como un coito, saliendo el pene de la mano, la mano soltando el pene en el último instante, hasta que la culminación se hizo avasallante y el hundirse del piso de cemento húmedo, logrando la desaparición del espacio (no más suelo, no más paredes, no más puerta, el techo elevándose miles de metros por encima de la ducha fundida y el cielo fue testigo), el momento hecho todo de tiempo, oyendo una canción en un radio lejano que sonó como debían sonar los sones celestiales, la música de las esferas, los acordes perfectos para un oído musical, hundiéndome, hundido, cayendo con las piernas aflojadas, cediendo bajo el torso (porque el vientre y el bajo vientre se habían volatilizado) pero la mano derecha existía todavía soldada a mis partes sólidas en ese momento -catedral de mi religión- y por cuya causa, plexo universal, dejaba de existir ahora todo el cuerpo, latiendo como un enorme corazón solitario que diera sus últimos latidos, temblando como carne con temblor postrero, estertores del yo, desaparecido el ser en el semen que iba a pegar en chorros espasmódicos contra la materializada puerta ahora metro y medio más allá, no sabiendo entonces que nunca después iba a sentir tan intenso eso que todavía no se llamaba orgasmo, la que era venida de venidas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1280541900743085654-6219599307100757636?l=ultimohuesped.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ultimohuesped.blogspot.com/feeds/6219599307100757636/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1280541900743085654&amp;postID=6219599307100757636&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1280541900743085654/posts/default/6219599307100757636'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1280541900743085654/posts/default/6219599307100757636'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ultimohuesped.blogspot.com/2011/04/amor-propio.html' title='Amor propio'/><author><name>Rastros caníbales</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11015201055718668329</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/-jnYkNonj1ss/TaYmk1YYN4I/AAAAAAAAAHs/RolGhrhf7S0/s220/PEDRO%2BMEYER1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-fI0fvi2sfiE/Ta8YkWxu5GI/AAAAAAAAAIM/l4jKMO_3-HU/s72-c/Guillermo%2BCabrera%2BInfante%2BY%2Bmiriam%2BGomez.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1280541900743085654.post-3975423832318063060</id><published>2011-04-08T14:05:00.000-07:00</published><updated>2011-04-13T15:36:54.068-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Amor Canibal'/><title type='text'>Amor canibalesco (parte I)</title><content type='html'>Por: A.H.&lt;br /&gt;Medellín, para quien no lo sabía, es la única ciudad del este país que cuenta con una club de Caníbales. Muchos de ustedes ya se estarán riendo y dirán “qué absurdo”, pero eso ya es una gran ventaja para nosotros, pues leerán esto como una simple serie de artículos, una mentira.  El desocupado no perderá ocasión de escribir como comentario que esto es una estupidez, y que esta hermosa ciudad no sólo es habitada por antropófagos, sino también por matones, mujeres de mala vida, corruptos, etc. Pero de lo que sí estoy convencido es que muchos de ustedes serán dueños también de alguna parafilia tabú, que muchas veces sólo pueden practicar a solas.  ¿No es así?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/-5YFqcREHmHQ/TaYlHd-uVGI/AAAAAAAAAHk/bdQ1D2EzDSM/s1600/Pedro%2BMeyer.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 323px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-5YFqcREHmHQ/TaYlHd-uVGI/AAAAAAAAAHk/bdQ1D2EzDSM/s400/Pedro%2BMeyer.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5595200397291443298" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Foto: &lt;a href="http://www.pedromeyer.com/biography/semblanza.html"&gt;Pedro Meyer&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Quiero demostrarles (aunque esta palabra tal vez sea exagerada) por qué creo que de alguna forma todos ustedes son como yo, pero la mayoría no tiene el suficiente valor para ceder al mezquino impulso de probar la carne humana.  Comenzaré diciendo que mi nombre (el verdadero) es Amanda H., tengo 45 años y estoy casada con un arquitecto que también es un excelente padre, y si no me lo he devorado es por la simple razón de que no tengo necesidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entremos en materia:&lt;br /&gt;No hablaré de la antropofagia producto de la extreme hambruna o por práctica cultural arraigada, hablaré del canibalismo por amor, de mi, del club y la mafia que hay detrás de todo esto.&lt;br /&gt;Primer mordisco:&lt;br /&gt;Vasta con recordar dos casos que se hicieron ilustres gracias a que los periodistas supieron fabricar una telaraña mediática calificando a los victimarios de “vertías”.  Los que tienen ya algunos años recordarán el caso del japonés Issei Sagawa, quien asesinó y comió al estilo ‘sushi’, en 1981 a sus 32 años, una compañera de estudio de la Sorbona, en París.  Luego de propinarle un disparo en la cabeza le mordió una nalga, pero al notar que sólo hallaba grasa fue degustando cada parte del cuerpo hasta encontrar que, según él, la carne más sabrosa era la del cuello.  Sagawa declararía para una entrevista, 20 años después: “También su lengua me pareció deliciosa. Se la arranqué de la boca y la mastiqué cruda. Ni en el cuello ni la lengua hay mucha carne; si lo que quieres es darte un festín, entonces debes acudir a los muslos”.  Por supuesto, no puedes ir alimentándote por días un cuerpo sin descuartizarlo y meterlo en un congelador, como procedió el japonés luego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sagawa fue judicializado, pero poco después fue puesto libre y en la actualidad vive en Tokio dueño de una pequeña reputación con la que ha tenido oportunidad de redactar algunas novelas sobre el crimen, además de escribir críticas gastronómicas, pintar y concurrir como invitado a programas de T.V. sensacionalistas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Según Sagawa sólo quería probar la carne de la mujer pero no matarla, pues la amaba en secreto.  “Si a un hombre normal le gusta una chica, es natural que tenga deseos de verla a menudo, estar cerca de ella, besarla y percibir su olor, ¿no es cierto? Comer su carne es, para mí, una extensión de esos deseos”, afirmó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es que este impulso ciego sin duda hace parte de nuestro lado más oscuro, no por nada solemos acudir a una metáfora análoga al asociar el hacer el amor con comer.  Ya el escritor y pensador francés George Bataille, quiso conjurar este impulso afirmando que el canibalismo comenzaba en el beso.  El creador de la obra maestra Historia del ojo, siguiendo a Freud, pensaba que la antropofagia es una expresión extrema del deseo y la agresividad hasta el punto de querer comer a la otra persona, porque se le desea, provocando a su vez en el acometedor, ya muerta la víctima, una mezcla de frustración y tristeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También está el caso del Alemán Armin Meiwea, un solitario del pueblo de Rotenburgo, quien en marzo de 2001 mató y descuartizo un hombre con el fin de fusionarse con él.  Lo insólito del caso es que lo hizo con el consentimiento de su víctima, el experto en informática Bernd Brandes (quien había sido contactado por Internet), tal como lo afirmó el mismo Meiwea en su juicio, y tal como quedó registrado en el video que gravó en su casa, uno tan impactante que de las cuatro horas que duraba, los jueces sólo tuvieron las tripas de mirar 14 minutos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pocas veces se presenta un personaje tan singular como Bernd Brandes, quien pidió a su ansioso asesino que le cortara el pene, si era posible con los dientes, acto que Meiwea cumplió a medias porque terminó cercenándoselo con un cuchillo sin filo.  Dos horas después Brandes moriría desangrado y con una frustrada satisfacción lunática: el dolor hecho placer no fue suficiente.  “Luego de un quejido Brandes comenzó a reír al ver como su entrepierna parecía una fuente”, afirmó Meiwea.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este caso puso patas arriba el sistema judicial Alemán porque no contaba con leyes contra el canibalismo.  Primero se le condenó a siete años, pero estudios más profundos del macabro video demostraron que el hombre aún estaba vivo cuando Meiwea lo degolló, hecho que cambió la sentencia por la de cadena perpetua.  La razón: asesinato.  Los agravantes ya se los podrán imaginar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Siempre fui un hombre solitario, no tenía a nadie con quien tener una verdadera conexión, un amor, fue entonces cuando se me ocurrió que la única forma de tener siempre a alguien cerca era comiéndomelo”, aseguró Meiwea para un documental.&lt;br /&gt;Hasta donde se sabe, estos dos hombres, Sagawa y Meiwea, sólo han llegado a cometer este acto una vez en sus vidas, acto impuesto por un impulso que se encuentra al margen de los límites primero de la razón, luego de la sociedad, uno del cual aseguran haber extraído un  goce sexual que atraviesa los extramuros de la pasión hasta el éxtasis. Y yo los comprendo muy bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Pero quién puede desenredar la madeja del  deseo alucinante, ese que todos hemos sentido en mayor o menor medida?  Sólo hay conjeturas, y sin duda todas ellas tienen algo de verdad.  Eros y Thanatos eternamente unidos con un solo fin: el goce del cuerpo sin importar por qué medios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora, ¿creen ustedes que es posible acusar a alguien de asesinato cuando ha sufrido el desequilibrio producto de la pasión?  Platón, pasando por San Agustín y Erasmo de Rotterdam, Verlaine, Mallarmé,  Schopenhauer y los surrealistas, cada uno a su modo (y sigan acomodando a los que ustedes quieran), ya pensaban que el amor y el deseo son una especie de locura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por supuesto no me refiero ni justifico a quienes asesinan a sus amantes o esposas, estos son hijos de una sociedad ya enferma, si no lo creen así averigüen la tortuosa y humillante niñez de Garavito, nuestro mayor asesino en serie, quien en algún momento, ya en prisión, dijo querer hacerse senador para luchar por los derechos de los niños.  ¡Vaya locura! &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y yo?  ¿Y el del Club Caníbal de Medellín?  Tal vez lo primero que debe aprender un Caníbal es cómo desaparecer un cuerpo sin dejar rastros. De este club y de mi hablaré después.  Y hasta daré oportunidad, a los interesados, que me contacten si quieren hacer parte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En fin.  Piensen que cerca estamos de devorar o ser devorados.  Cuando le decimos a nuestra pareja (ahora sonara hilarante, pero en ese momento se pronuncian con gratitud), “Amor, estuviste como un tigre”, ya esta expresión es el reflejo, coqueto pero perverso, del deseo de ser comidas.  Esa deliciosa fricción del sexo ya es para nosotras las mujeres un viaje de fuego que nos consume hacia la nada, a querer ser parte del otro, en ese único contacto, hecho de besos, mordiscos y dolor, hasta la muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otros le dirán a su pareja, con un gesto y un tono deliciosamente perverso: “Amor, te quiero comer a besos”.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1280541900743085654-3975423832318063060?l=ultimohuesped.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ultimohuesped.blogspot.com/feeds/3975423832318063060/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1280541900743085654&amp;postID=3975423832318063060&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1280541900743085654/posts/default/3975423832318063060'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1280541900743085654/posts/default/3975423832318063060'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ultimohuesped.blogspot.com/2011/04/amor-canibalesco-parte-i.html' title='Amor canibalesco (parte I)'/><author><name>Rastros caníbales</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11015201055718668329</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/-jnYkNonj1ss/TaYmk1YYN4I/AAAAAAAAAHs/RolGhrhf7S0/s220/PEDRO%2BMEYER1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-5YFqcREHmHQ/TaYlHd-uVGI/AAAAAAAAAHk/bdQ1D2EzDSM/s72-c/Pedro%2BMeyer.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1280541900743085654.post-1614641925704237649</id><published>2011-04-08T11:23:00.000-07:00</published><updated>2011-04-08T11:32:17.692-07:00</updated><title type='text'>El pintor de la patria</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/-5pxNQw_lBA8/TZ9UIO5J6JI/AAAAAAAAAHM/eEA89S7vUEA/s1600/pedro%2Bnel%2Bgomez.JPG"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 240px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-5pxNQw_lBA8/TZ9UIO5J6JI/AAAAAAAAAHM/eEA89S7vUEA/s320/pedro%2Bnel%2Bgomez.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5593281762630953106" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Quienes lo llegaron a conocer en sus últimos años, describen a Pedro Nel Gómez como un hombre de voz débil, como si hablase para si mismo, y con una lucidez enciclopédica abrumadora.  Sólo le importaba hablar de lo que en el momento lo tocaba, y en ese ir y venir de ideas pasaba a tener un tono filosófico y existencial, a adquirir uno en donde sus explicaciones terminaban conjurando bellamente la estética de los colores y las formas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si se pudiera acaparar lo mítico de sus creaciones con su memoria, el puente sería, sin duda, la compleja red que el Maestro tejió gracias a su profundo estudio y peculiar sensibilidad.  Es por ello que Pedro Nel podría considerarse un artista íntegro: sus juicios no sólo se daban a través del lente de las formas y la policromía, sino también por medio de la reflexión crítica de la realidad de un país que nunca dejó de sorprenderlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como suele suceder con los artistas innovadores, el Maestro fue, por allá en los años 30 y 40, un personaje cuestionado, criticado en especial por los más conservadores, quienes consideraban los desnudos de sus cuadros pura pornografía, cuando en verdad lo que el Maestro buscaba era mostrar la dinámica de un pueblo humillado en la lucha por su existencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, y según comentó el curador de la Casa Museo Pedro Nel Gómez en una entrevista para History Channel, Diego Arango, el Maestro pensaba que, con el paso de los años, su obra iba a ser comprendida en su justa dimensión, en el sentido de sus propuestas formales y artísticas y en la crítica que profesaba en sus creaciones contra los que ostentaban el poder sin responsabilidad social.&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/-C_LF3slkW6s/TZ9S8vqUHjI/AAAAAAAAAHE/_NkvG6-qhHo/s1600/Pedro-Nel-Gomez.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 154px; height: 201px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-C_LF3slkW6s/TZ9S8vqUHjI/AAAAAAAAAHE/_NkvG6-qhHo/s320/Pedro-Nel-Gomez.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5593280465757019698" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Es por ello que gran parte de su obra busca plasmar grandes acontecimientos históricos.  Los temas de su creación artística fueron: las luchas populares, los grandes líderes y el trabajo y la dignidad del hombre.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Pinceladas de historia&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Movido en principio por la pasión, este genio pudo haber vivido en cunas ilustres como Italia o Francia. Sin embargo, estableció sus convicciones en Colombia, y en especial en Medellín, en donde un gran número de sus obras se encuentran en sitios como la Universidad de Antioquia y la Nacional, así como en bancos y centros culturales.  Por lo menos, el Maestro tiene 33 murales al fresco diseminados en ciudades como Bogotá, Medellín y Cali.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pintor, arquitecto, muralista, urbanista, ingeniero y escultor, Pedro Nel nació en Anorí, Antioquia, en 1899, en el seno de una familia de mineros desterrada por la Guerra de los Mil Días.  A sus 23 años terminó la carrera de Ingeniería en la Universidad Nacional de Medellín.  Luego se trasladaría a Bogotá y un año después, en condiciones económicas difíciles, viajaría a Europa a estudiar sus grandes pasiones, el pintor holandés Rembrandt y el francés Cezanne, éste último considerado el padre del arte moderno y que muriera en 1.906.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 1.925 obtuvo la oportunidad de ingresar a la Academia de Bellas Artes de Florencia, Italia, en donde estudió la complicada técnica del mural renacentista, y la producción de artistas del renacimiento italiano como Giotto di Bondone y Domenico Bigordi.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A principios de los años treinta Pedro Nel Gómez regresaría a Colombia junto a su esposa Giuliana Scalaberni y sus dos hijos Germana y Juliano.  Pronto sería elegido como Director de la Escuela de Pintura del Instituto de Bellas Artes y profesor en la Escuela de Minas.  Dos años después, expondría en el Salón Central del Capitolio de Bogotá 114 cuadros.  Este hecho fue catalogado por Walter Engel, crítico e historiador de arte austríaco, y quien vivía por aquella época en Colombia, como una de las exposiciones más importantes de la primera mitad del siglo XX en el país.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una de las primeras grandes series de murares las elaboró en el Palacio Municipal de Medellín.  Fueron 11 sus creaciones que fueron denominadas “La vida y el trabajo”, y que demoraron 3 años en ser terminadas.  Posteriormente sus trabajos se trasladarían a la Escuela de Minas de la Universidad Nacional, al Banco Popular y el Banco de la República. Luego de más de 30 años, el Maestro tenía 2 mil metros cuadrados en murales, y poseía ya más de 700 acuarelas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;La casa del Maestro&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;El espacio en donde se conjuga el pensamiento y la obra de este hombre, es sin duda su Casa Museo, ubicada en Aranjuez, en el nororiente de Medellín, fundada en 1.975 por él mismo. Óleos, acuarelas, dibujos, esculturas y murales, en total son 3.006 obras las que pueden ser apreciadas gratuitamente allí.  Otro elemento a destacar es la colección de más de 2 mil libros y cerca de 5 mil documentos que hablan sobre la vida y obra de quien ha sido considerado por los expertos como uno de los tres muralistas más importantes del siglo XX en Latinoamérica, junto a los mexicanos Diego Rivera y David Siqueiros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y qué pensaba el Maestro del arte?  Pedro Nel decía que un artista, uno verdadero, debía buscar las raíces de sus orígenes, y para ello era necesario realizar un estudio profundo de la realidad.  Según contó en entrevistas, a menudo se sentía triste al ver como las futuras promesas del arte nacional terminaban imitando a artistas europeos.  “Colombia es un país inagotablemente inspirador, de donde se pueden extraer temas profundos para el arte”, solía decir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al final de sus días, encerrado en su Casa Museo, sus deseos de crear no se vieron opacados.  Clio Nel Gómez, hija del Maestro, suele atestiguar este hecho a menudo: “Recuerdo que incluso en su lecho de muerte él me pedía que le pasara el pincel y en una cucharita revolvía colores que luego se convertían en figuras en la asaba de la cama”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En fin.  El reconocimiento de Pedro Nel fue tan grande, que el poeta chileno y premio Nobel de literatura, Pablo Neruda, alguna vez afirmó: “Creo que la obra de Pedro Nel Gómez es un paso hacia las interpretaciones de nuestra América. Si junto a los muralistas mexicanos tuviéramos en cada uno de nuestros países un Pedro Nel Gómez, el mapa espiritual y material de América habría llegado a una existencia en el tiempo”.  Y no sólo por esto ha sido llamado el pintor de la patria.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1280541900743085654-1614641925704237649?l=ultimohuesped.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ultimohuesped.blogspot.com/feeds/1614641925704237649/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1280541900743085654&amp;postID=1614641925704237649&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1280541900743085654/posts/default/1614641925704237649'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1280541900743085654/posts/default/1614641925704237649'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ultimohuesped.blogspot.com/2011/04/el-pintor-de-la-patria.html' title='El pintor de la patria'/><author><name>Rastros caníbales</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11015201055718668329</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/-jnYkNonj1ss/TaYmk1YYN4I/AAAAAAAAAHs/RolGhrhf7S0/s220/PEDRO%2BMEYER1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-5pxNQw_lBA8/TZ9UIO5J6JI/AAAAAAAAAHM/eEA89S7vUEA/s72-c/pedro%2Bnel%2Bgomez.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1280541900743085654.post-6303232655077321639</id><published>2011-04-08T10:53:00.000-07:00</published><updated>2011-04-08T12:05:45.222-07:00</updated><title type='text'>El ruido de las cosas al caer</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/-ttDxwvY2mmA/TZ9NQEqkORI/AAAAAAAAAG8/lQDROGWDkPI/s1600/juan-gabriel-vasquez.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 219px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-ttDxwvY2mmA/TZ9NQEqkORI/AAAAAAAAAG8/lQDROGWDkPI/s320/juan-gabriel-vasquez.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5593274200742967570" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;A propósito del premio Alfaguara de este año que le fue concedido al escritor colombiano &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Juan_Gabriel_V%C3%A1squez"&gt;Juan Gabriel Vásquez&lt;/a&gt;, y quien lleva más de 10 años residiendo en Barcelona, España, aquí va el primer capítulo de esta novela que fue calificada por los jurados como una obra que se destaca por su original prosa y una historia que revela de una forma creativa pormenores de la historia reciente de Colombia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fragmento.&lt;br /&gt;Primer Capítulo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.prisa.com/upload/ficheros/noticias/201103/20110321elpepucul_1_pes_pdf.pdf"&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Y ardían desplomándose los muros de mi sueño,&lt;br /&gt;¡tal como se desploma gritando una ciudad!&lt;br /&gt;AURELIO ARTURO, Ciudad de sueño&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El primero de los hipopótamos, un macho del color de las perlas negras y tonelada y media de peso, cayó muerto a mediados de 2009. Había escapado dos años atrás del antiguo zoológico de Pablo Escobar en el valle del Magdalena, y en ese tiempo de libertad había destruido cultivos, invadido abrevaderos, atemorizado a los pescadores y llegado a atacar los sementales de una hacienda ganadera. Los francotiradores que lo alcanzaron le dispararon un tiro a la cabeza y otro al corazón (con balas de calibre .375, pues la piel de un hipopótamo es gruesa); posaron con el cuerpo muerto, la gran mole oscura y rugosa, un meteorito recién caído; y allí, frente a las primeras cámaras y los curiosos, debajo de una ceiba que los protegía del sol violento, explicaron que el peso del animal no iba a permitirles transportarlo entero, y de inmediato comenzaron a descuartizarlo. Yo estaba en mi apartamento de  Bogotá, unos doscientos cincuenta kilómetros al sur, cuando vi la imagen por primera vez, impresa a media página en una revista importante. Así supe que las vísceras habían sido enterradas en el mismo lugar en que cayó la bestia, y que la cabeza y las patas, en cambio, fueron a dar a un laboratorio de biología de mi ciudad.&lt;br /&gt;Supe también que el hipopótamo no había escapado solo: en el  momento de la fuga lo acompañaban su pareja y su cría —o los que, en la versión sentimental de los periódicos menos escrupulosos, eran su pareja y su cría—, cuyo paradero se desconocía ahora y cuya búsqueda tomó de inmediato un sabor de tragedia mediática, la persecución de unas criaturas inocentes por parte de un sistema desalmado. Y uno de esos días, mientras seguía la cacería a través de los periódicos, me descubrí recordando a un hombre que llevaba mucho tiempo sin ser parte de mis pensamientos, a pesar de que en una época nada me interesó tanto como el misterio de su vida.&lt;br /&gt;Durante las semanas que siguieron, el recuerdo de Ricardo Laverde pasó de ser un asunto casual, una de esas malas pasadas que nos juega la memoria, a convertirse en un fantasma fiel y dedicado, presente siempre, su figura de pie junto a mi cama en las horas de sueño, mirándome desde lejos en las de la vigilia. Los programas de radio de la mañana y los noticieros de la noche, las columnas de opinión que todo el mundo leía y los blogueros que no leía nadie, todos se preguntaban si era necesario matar a los hipopótamos extraviados, si no bastaba con acorralarlos, anestesiarlos, devolverlos al África; en mi apartamento, lejos del debate pero siguiéndolo con una mezcla de fascinación y repugnancia, yo pensaba cada vez con más concentración en Ricardo Laverde, en los días en que nos conocimos, en la brevedad de nuestra relación y la longevidad de sus consecuencias. En la prensa y en las pantallas las autoridades hacían el inventario de las enfermedades que puede propagar un artiodáctilo —y usaban esa palabra, artiodáctilo, nueva para mí—, y en los barrios ricos de Bogotá aparecían camisetas con la leyenda Save the hippos; en mi apartamento, en largas noches de llovizna, o caminando por la calle hacia el centro, yo comenzaba a recordar el día en que murió Ricardo Laverde, e incluso a empecinarme con la precisión de los detalles. Me sorprendió el poco esfuerzo que me costaba evocar esas palabras dichas, esas cosas vistas o escuchadas, esos dolores sufridos y ya superados; me sorprendió también con qué presteza y dedicación nos entregamos al dañino ejercicio de la memoria, que a fin de cuentas nada trae de bueno y sólo sirve para entorpecer nuestro normal funcionamiento, como esas bolsas de arena que los atletas se atan alrededor de las pantorrillas para entrenar. Poco a poco me fui dando cuenta, no sin algo de pasmo, de que la muerte de ese hipopótamo daba por terminado un episodio que en mi vida había comenzado tiempo atrás, más o menos como quien vuelve a su casa para cerrar una puerta que se ha quedado abierta por descuido.&lt;br /&gt;Y es así que se ha puesto en marcha este relato. Nadie sabe por qué es necesario recordar nada, qué beneficios nos trae o qué posibles castigos, ni de qué manera puede cambiar lo vivido cuando lo recordamos, pero recordar bien a Ricardo Laverde se ha convertido para mí en un asunto de urgencia. He leído en alguna parte que un hombre debe contar la historia de su vida a los cuarenta años, y el plazo perentorio se me viene encima: en el momento en que escribo estas líneas, apenas unas cuantas semanas me separan de ese aniversario ominoso. La historia de su vida. No, yo no contaré mi vida, sino apenas unos cuantos días que ocurrieron hace mucho, y lo haré además con plena conciencia de que esta historia, como se advierte en los cuentos infantiles, ya ha sucedido antes y volverá a suceder. &lt;br /&gt;Que me haya tocado a mí contarla es lo de menos. El día de su muerte, a comienzos de 1996, Ricardo Laverde había pasado la mañana caminando por las aceras estrechas de La Candelaria, en el centro de Bogotá, entre casas viejas con tejas de barro cocido y placas de mármol que reseñan para nadie momentos históricos, y a eso de la una llegó a  los billares de la calle catorce, dispuesto a jugar un par de chicos con los clientes habituales. No parecía nervioso ni perturbado cuando empezó a jugar: usó el mismo taco y la misma mesa de siempre, la que había más cerca de la pared del fondo, debajo del televisor encendido pero mudo. Completó tres chicos, aunque no recuerdo cuántos ganó y cuántos perdió, porque esa tarde no jugué con él, sino en la mesa de al lado. Pero recuerdo bien, en cambio, el momento en que Laverde pagó las apuestas, se despidió de los billaristas y se dirigió a la puerta esquinera. Iba pasando entre las primeras mesas, que suelen estar vacías porque el neón hace sombras raras sobre el marfil de las bolas en ese punto del local, cuando trastabilló como si hubiera tropezado con algo. Se dio la vuelta y volvió adonde estábamos nosotros; esperó con paciencia a que yo terminara la serie de seis o siete carambolas que había comenzado, e incluso aplaudió brevemente una a tres bandas; y después, mientras me veía marcar en el tablero los tantos que había conseguido, se me acercó y me preguntó si no sabía dónde le podían prestar un aparato de algún tipo para oír una grabación que acababa de recibir. Muchas veces me he preguntado después qué habría pasado si Ricardo Laverde no se hubiera dirigido a mí, sino a otro de los billaristas. Pero es una pregunta sin sentido, como tantas que nos hacemos sobre el pasado. Laverde tenía buenas razones para preferirme a mí. Nada puede cambiar ese hecho, así como nada cambia lo que sucedió después.&lt;br /&gt;Lo había conocido a finales del año anterior, un par de semanas antes de Navidad. Yo estaba a punto de cumplir veintiséis años, había recibido mi diploma de abogado dos años atrás y, aunque sabía muy poco del mundo real, el mundo teórico de los estudios jurídicos no guardaba ningún secreto para mí. Después de graduarme con honores —una tesis sobre la locura como eximente de responsabilidad penal en Hamlet: todavía hoy me pregunto cómo logré que la aceptaran, ya no digamos que la distinguieran—, me había convertido en el titular más joven de la historia de mi cátedra, o eso me habían dicho mis mayores al momento de proponérmela, y estaba convencido de que ser profesor de Introducción al Derecho, enseñar los fundamentos de la carrera a generaciones de niños asustados que acaban de salir del colegio, era el único horizonte posible de mi vida. Allí, de pie sobre una tarima de madera, frente a filas y filas de muchachitos imberbes y desorientados y niñas impresionables de ojos constantemente abiertos, recibí mis primeras lecciones sobre la naturaleza del poder. De esos estudiantes primerizos me separaban apenas unos ocho años, pero entre nosotros se abría el doble abismo de la autoridad y del conocimiento, cosas que yo tenía y de las que ellos, recién  llegados a la vida, carecían por completo. Me admiraban, me temían un poco, y me di cuenta de que uno podía acostumbrarse a ese temor y esa admiración, de que eran como una droga. A mis alumnos les hablaba de los espeleólogos que se quedan atrapados en una cueva, y al cabo de varios días comienzan a comerse entre sí para sobrevivir: ¿les asiste o no el Derecho? Les hablaba del viejo Shylock, de la libra de carne que le iban a quitar, de la astuta Portia que se las arregló para impedirlo con un tecnicismo de leguleyo: me divertía viéndolos manotear y vociferar y perderse en argumentos ridículos en su intento por encontrar, en la maraña de la anécdota, las ideas de Ley y de Justicia. Luego de esas discusiones académicas llegaba a los billares de la calle catorce, lugares llenos de humo y de techos bajos donde ocurría la otra vida, la vida sin doctrinas ni jurisprudencias. Allí, entre apuestas de poco dinero y tragos de café con brandy, se terminaba mi día, a veces en compañía de uno o dos colegas, a veces con alumnas que luego de unos cuantos tragos podían acabar en mi cama. Yo vivía cerca, en un décimo piso de la carrera Tercera, un apartamento frío pero con buena vista hacia la ciudad erizada de ladrillo y cemento, y mi cama siempre estaba abierta para discutir en ella la concepción que tenía Cesare Beccaria de las penas, o bien un capítulo difícil de Bodenheimer, o incluso un simple cambio de nota por la vía más expedita. La vida, en esas épocas que ahora me parecen pertenecer a otro, estaba llena de posibilidades. También las posibilidades, constaté después, pertenecían a otro: se fueron extinguiendo imperceptiblemente, como la marea que se retira, hasta dejarme con lo que ahora soy.&lt;br /&gt;Por esos días mi ciudad comenzaba a dejar atrás los años más violentos de su historia reciente. No hablo de la violencia de cuchilladas baratas y tiros perdidos, de cuentas que se saldan entre traficantes de poca monta, sino la que trasciende los pequeños resentimientos y las pequeñas venganzas de la gente pequeña, la violencia cuyos actores son colectivos y se escriben con mayúscula: el Estado, el Cartel, el Ejército, el Frente. Los bogotanos nos habíamos acostumbrado a ella, en parte porque sus imágenes nos llegaban con pasmosa regularidad desde los noticieros y los periódicos; ese día, las imágenes del más reciente atentado habían empezado a entrar, en forma de boletín de última hora, por la pantalla del televisor. Primero vimos al periodista que presentaba la noticia desde la puerta de la Clínica del Country, después vimos una imagen del Mercedes acribillado —a través de la ventana destrozada se veía el asiento trasero, los restos de cristales, los brochazos de sangre seca—, y al final, cuando ya los movimientos habían cesado en todas las mesas y se había hecho el silencio y alguien había pedido a gritos que le subieran el volumen al aparato, vimos, encima de las fechas de su nacimiento y de su muerte todavía fresca, la cara en blanco y negro de la víctima. Era el político conservador Álvaro Gómez, hijo de uno de los presidentes más controvertidos del siglo y él mismo candidato a la presidencia más de una vez. Nadie preguntó por qué lo habrían matado, ni quién, porque esas preguntas habían dejado de tener sentido en mi ciudad, o se hacían de manera retórica, sin esperar respuesta, como única manera de reaccionar ante la nueva cachetada.&lt;br /&gt;.....................................&lt;br /&gt;Enlaces:&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=pEUBeJzeHY8&amp;feature=related"&gt;Juan Gabriel Vásquez - Premio Alfaguara de Novela 2011&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Prensa Alfaguara: &lt;a href="Prensa Alfaguara: http://www.prisa.com/upload/ficheros/noticias/201103/nota_de_prensa_alfaguara2011.pdf"&gt;http://www.prisa.com/upload/ficheros/noticias/201103/nota_de_prensa_alfaguara2011.pdf&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=7mrJucdznG4"&gt;Camus según Juan Gabriel Vásquez&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1280541900743085654-6303232655077321639?l=ultimohuesped.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ultimohuesped.blogspot.com/feeds/6303232655077321639/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1280541900743085654&amp;postID=6303232655077321639&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1280541900743085654/posts/default/6303232655077321639'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1280541900743085654/posts/default/6303232655077321639'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ultimohuesped.blogspot.com/2011/04/el-ruido-de-las-cosas-al-caer.html' title='El ruido de las cosas al caer'/><author><name>Rastros caníbales</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11015201055718668329</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/-jnYkNonj1ss/TaYmk1YYN4I/AAAAAAAAAHs/RolGhrhf7S0/s220/PEDRO%2BMEYER1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-ttDxwvY2mmA/TZ9NQEqkORI/AAAAAAAAAG8/lQDROGWDkPI/s72-c/juan-gabriel-vasquez.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1280541900743085654.post-6662022522410764090</id><published>2011-04-08T09:52:00.000-07:00</published><updated>2011-04-09T08:30:53.504-07:00</updated><title type='text'>La fabrica de las últimas moradas</title><content type='html'>&lt;span style="font-style:italic;"&gt;En la Comuna hay un hombre de 52 años que ha dedicado casi toda su vida a la fabricación de cajones para muertos.  En su taller, una casa de tres pisos que hace 40 años fue un inquilinato, los ataúdes van y vienen como viajeros de paso.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gustavo Vélez dice que vivimos en el infierno, “y hago cajones pa’ los muertos”, comenta con una sonrisa tomando el martillo para fijar una de las puntillas que sostendrán la tapa de un féretro.  “Llegas a este mundo y tienes que preocuparte por un arriendo, por la comida, por los hijos, por los peligros de la calle.  Esto aquí es una lucha constante.  Aquí está el cielo y el infierno, la idea es sacarle gusto a los buenos momentos, que son más efímeros que malos”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/-biJ9JfDy96I/TZ9A9-gkgzI/AAAAAAAAAGs/5UMs9Bl5I18/s1600/DSC01178.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 300px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-biJ9JfDy96I/TZ9A9-gkgzI/AAAAAAAAAGs/5UMs9Bl5I18/s400/DSC01178.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5593260695713252146" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Foto: &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Gustavo Vélez tiene 52 años y más de 30 lo ha dedicado a la fabricación de ataúdes, una profesión que el encuentra fascinante.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cualquiera que lo escuche decir estas palabras pensaría que es un hombre pesimista y aburrido, sin embargo se considera un hombre tranquilo al que la vida lo llevó a trabajar en un oficio particular que podría considerarse casi como un arte, porque la manufacturación de sus cajas mortuorias es compleja y requiere una dedicación que sólo unos pocos alcanzan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su taller es una de las casas más viejas de la Comuna 4, tres pisos gastados, más que por el tiempo, por el polvo y un ajetreo de movimientos que por más de 25 años le ha imprimido un aspecto lúgubre y casi sombrío, que corresponde muy bien a lo que allí se fabrica: ataúdes, aquellas últimas moradas estrechas y duramente acolchonadas, en las que los cuerpos se consumirán por el abandono del tiempo y, muchas veces, por la soledad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/-ZtvwomJFv14/TZ9AmmDPvxI/AAAAAAAAAGk/9Hh-g3VtH9k/s1600/DSC01163.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 300px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-ZtvwomJFv14/TZ9AmmDPvxI/AAAAAAAAAGk/9Hh-g3VtH9k/s400/DSC01163.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5593260294010814226" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Según Gustavo, él trabaja de la mano con la muerte.  Mira los cajones que él termina de ensamblar después de que pasaron por las manos de sus trabajadores, tres de ellos hermanos suyos.  Verifica que el terciopelo esté bien engrapado, que la pintura no esté corrida, que las curvas de la madera sean las adecuadas.  Mientras tanto, afuera de la casa, cuatro cajones sin terminar se secan al sol.  Hay sonidos de sierras, de lijas, golpes de martillo que si no fuera porque las seis ventanas de la fachada están abiertas, estos podrían quedarse por varios segundos rebotando contra las paredes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es que según como cuenta su historia Gustavo, es como si la muerte le hubiera encomendado este oficio desde el principio.  En su juventud era un chico rebelde a quien no le gustaba ni poquito el estudio.  Por aquel entonces cursaba el bachillerato en el Liceo Gilberto Alzate Avendaño, y siempre al final de un periodo, las faltas por asistencia manchaban con bajas calificaciones sus notas finales.  Su pasión estaba detrás de una pelota, ya que prefería convocar a un grupo de amigos, iguales de rebeldes que él, para jugar un ‘picado’ de fútbol en la cancha más cercana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Mi padre fue un tipo recio y, por supuesto, a él no le gusta nada que yo fuera tan desjuiciado.  Mi mamá si era más alcagueta, todo un amor”, comenta Gustavo quien lleva más de 30 años en el oficio.  “La verdad es que yo sólo quería jugar y odiaba, como ahora, tener un horario de trabajo y otro de salida.  Fue entonces cuando conocí, no teniendo más de 20 años, a Orlando Lotero, quien en la actualidad, para mí, es el mayor proveedor de cajas que tiene Medellín.  Él me dijo, ‘Gustavo, vos como que no haces nada, mañana te espero en el taller’, y al día siguiente fui”, comenta&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las primeras pintillas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Trabajar con la madera, y más para hacer ataúdes, fue para Gustavo una revelación, aunque no le casó mucha gracia a manipular cortadoras ni mucho menos a lijar o sacar brillo a la madera.  “¿Pero entonces qué es lo que querés hacer?”, le preguntó el señor Lotero una tarde en la que el rebelde Gustavo se quejó de tener las manos agotadas de frotar las curvas de las tablas.  Fue entonces cuando se dio cuenta que su gusto estaba en pintar.  Así poco a poco Gustavo fue conociendo el oficio, el proceso de creación de un féretro desde el momento en que llegaba la madera del aserradero hasta que el cajón adquiría esa forma fúnebre y sin esperanzas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde entonces sus manos adquirieron ese aspecto duro, calloso y áspero, manchadas de pintura y comidas por los químicos de los colorantes y los disolventes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la casa los cajones van y vienen y el sonido de una canción de salsa salen de una vieja grabadora, junto a un mesa repleta de instrumentos de carpintería, latas de pintura, clavos, lijas y estopas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cualquier persona pensaría que este es un negocio redondo, al fin y al cabo muertos hay todos los días.  Lo que la gente desconoce es que el mercado que gira entorno a este negocio es competitivo y hasta malogrado.  Por ejemplo, según Gustavo, es normal que la competencia mande un carpintero a las funerarias para ver los cajones más bonitos y buscar la forma de imitarlos.  Los estilos que la ‘Carpintería Gustavo Vélez’ elabora son casi todos invenciones de Orlando Lotero, a quien considera como un padre, un hombre que tenía el ingenio para acoplar a sus ataúdes formas y estilos únicos que poco a poco fueron siendo reproducidos por competencias inescrupulosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/-2E3SQjCRKhY/TZ9D5SlxKDI/AAAAAAAAAG0/N4mdcmYLQHc/s1600/DSC01176.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 300px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-2E3SQjCRKhY/TZ9D5SlxKDI/AAAAAAAAAG0/N4mdcmYLQHc/s400/DSC01176.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5593263913739298866" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;“Pero nosotros ya tenemos mucha tradición y muchas funerarias saben que nosotros hacemos cajones de buena calidad”, comenta Gustavo, quien añade que otro de los factores que hace el negocio difícil, es que hoy por hoy se está implementando con mayor regularidad la costumbre de cremar los cuerpos.  “Es por ello que los cajones ya no se venden como antes, las funerarias lo que hacen es reenviárnoslos para que nosotros volvamos a tapizarlo y así utilizarlo en otro difunto”, afirma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las horas se van volando en aquel sitio, como la vida.  Ahora lo que tiene en mente Gustavo es terminar de darle la educación universitaria a su hijo y compartir buenos momentos con su familia.  “A pesar de que trabajo para la muerte, nunca pienso en ella.  Creo que ésta es como la suerte; siempre está a tus espaldas, nunca se sabe cuando va a llegar; es por ello que nunca hay que mirar atrás, siempre hacia adelante y hacer lo que más le sacamos provecho, para que esta vida no se vuelva tanto el infierno que es”, concluye.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1280541900743085654-6662022522410764090?l=ultimohuesped.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ultimohuesped.blogspot.com/feeds/6662022522410764090/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1280541900743085654&amp;postID=6662022522410764090&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1280541900743085654/posts/default/6662022522410764090'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1280541900743085654/posts/default/6662022522410764090'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ultimohuesped.blogspot.com/2011/04/la-fabrica-de-las-ultimas-moradas.html' title='La fabrica de las últimas moradas'/><author><name>Rastros caníbales</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11015201055718668329</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/-jnYkNonj1ss/TaYmk1YYN4I/AAAAAAAAAHs/RolGhrhf7S0/s220/PEDRO%2BMEYER1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-biJ9JfDy96I/TZ9A9-gkgzI/AAAAAAAAAGs/5UMs9Bl5I18/s72-c/DSC01178.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1280541900743085654.post-7718299997213549949</id><published>2010-03-31T13:54:00.000-07:00</published><updated>2010-03-31T14:04:47.435-07:00</updated><title type='text'>Lettres á Nelson Algren 1947-1964 Simone de Beauvoir</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_Nu3pA21vkqY/S7O3Nlg5wUI/AAAAAAAAAF4/MtTk4GRhsN0/s1600/simone-de-beauvoir-nelson-algren.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 218px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_Nu3pA21vkqY/S7O3Nlg5wUI/AAAAAAAAAF4/MtTk4GRhsN0/s320/simone-de-beauvoir-nelson-algren.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5454905017712099650" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;(Simone de Beauvoir, fotografiada por el escritor Nelson Algren)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi querido amor.  Nunca he amado a nadie como le amo, con tanto placer en el amor y tanto amor en el placer, tanta fiebre y tanta paz.  Por su manera de amar, me siento una mujer en brazos de un hombre, real y totalmente.  Y eso significa mucho, mucho para mí.  Soy una mujer completa que le desea.  Ya no soy más que ese ardiente, orgulloso, impaciente y feliz deseo de usted.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Oh, Nelson!  Seré buena, me portaré bien.  Ya verás.  Fregaré el suelo, haré todas las comidas, escribiré su libro a la vez que el mío.  Haré el amor con usted 10 veces por la noche y otras tantas en el día aunque tenga que cansarme un poco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_Nu3pA21vkqY/S7O3mx5aKeI/AAAAAAAAAGA/9R2E0yuc3wA/s1600/Nelson-Algren-001.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 192px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_Nu3pA21vkqY/S7O3mx5aKeI/AAAAAAAAAGA/9R2E0yuc3wA/s320/Nelson-Algren-001.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5454905450532841954" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;(Escritor norteamericano Nelson Algren, amante de Simone)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mí querido amor: si, probablemente debería de haberme explicado antes abiertamente sobre Sartre.  Hace ya mucho que nuestras vidas se confunden y ya le he dicho hasta qué punto estoy ligada a él por un amor que se asemeja más bien a una fraternidad absoluta.  Sexualmente no ha sido un éxito perfecto.  Esencialmente por culpa suya: no le apasiona la sexualidad.  Es un hombre cálido, vivo en todo excepto en la cama.  Poco a poco nos ha ido pareciendo inútil, incluso indecente seguir acostándonos juntos.  Lo fuimos dejando al cabo de unos ocho o diez años.  Por usted, ¿sabe?, podría renunciar a la mayor parte de las cosas.  En cambio, no sería la Simone que le gusta.  Si pudiera renunciar a mi vida con Sartre,  sería un ser asqueroso, una traidora, una egoísta.  Quiero que sepa esto independientemente de la decisión que tome en el futuro.  No es por falta de amor que no me pueda quedar a vivir con usted.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_Nu3pA21vkqY/S7O4FZflC9I/AAAAAAAAAGI/rlp2d6kxNtg/s1600/sartre.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 308px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_Nu3pA21vkqY/S7O4FZflC9I/AAAAAAAAAGI/rlp2d6kxNtg/s320/sartre.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5454905976557997010" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Jean-Paul Sartre, filosofo)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1280541900743085654-7718299997213549949?l=ultimohuesped.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ultimohuesped.blogspot.com/feeds/7718299997213549949/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1280541900743085654&amp;postID=7718299997213549949&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1280541900743085654/posts/default/7718299997213549949'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1280541900743085654/posts/default/7718299997213549949'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ultimohuesped.blogspot.com/2010/03/lettres-nelson-algren-1947-1964-simone.html' title='Lettres á Nelson Algren 1947-1964 Simone de Beauvoir'/><author><name>Rastros caníbales</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11015201055718668329</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/-jnYkNonj1ss/TaYmk1YYN4I/AAAAAAAAAHs/RolGhrhf7S0/s220/PEDRO%2BMEYER1.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_Nu3pA21vkqY/S7O3Nlg5wUI/AAAAAAAAAF4/MtTk4GRhsN0/s72-c/simone-de-beauvoir-nelson-algren.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1280541900743085654.post-1580398124773465590</id><published>2010-03-26T11:11:00.000-07:00</published><updated>2010-03-26T11:18:08.774-07:00</updated><title type='text'>A oscuras</title><content type='html'>-Mi vida, ¿crees en dios? -me preguntó en medio de la noche.&lt;br /&gt;-No, pero le tengo miedo -le dije y suspiró, luego escuché el sonido de sus parpados-¿Y tu? -le pregunté metiendo mi mano por entre la suya.&lt;br /&gt;-Yo tampoco creo en dios, creo en &lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=ZXnujMPt30Q&amp;feature=related"&gt;Bach&lt;/a&gt;.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1280541900743085654-1580398124773465590?l=ultimohuesped.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ultimohuesped.blogspot.com/feeds/1580398124773465590/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1280541900743085654&amp;postID=1580398124773465590&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1280541900743085654/posts/default/1580398124773465590'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1280541900743085654/posts/default/1580398124773465590'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ultimohuesped.blogspot.com/2010/03/oscuras.html' title='A oscuras'/><author><name>Rastros caníbales</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11015201055718668329</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/-jnYkNonj1ss/TaYmk1YYN4I/AAAAAAAAAHs/RolGhrhf7S0/s220/PEDRO%2BMEYER1.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1280541900743085654.post-1244372019799121335</id><published>2010-03-10T18:55:00.000-08:00</published><updated>2010-03-10T19:45:08.448-08:00</updated><title type='text'>Poema para enamorar</title><content type='html'>Ella llegó cuando apenas el sol despuntaba.  Sus golpes en la puerta sonaron como una ametralladora en mi cabeza.  Hacía apenas dos horas me había acostado tras darle fin a una botella de vino española dizque de Rias Baixas, que una amiga, no desconociendo mi gusto por este alcohol, me había traído una semana atrás.  Siempre suelo tener algún trago en mi cuarto para cuando tengo la suerte de encontrar una muchacha que, al igual que yo, busca compañía.  Cómo llevaba más de seis meses sin esa oportunidad, y un puñado de mis amores furtivos habían encontrado un mejor amante, decidí bebérmela solo, repitiendo una y otra vez &lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=NFRrZGXK8E0"&gt;Night air, de Satie&lt;/a&gt;. &lt;br /&gt;  Entonces abrí la puerta, y una pelirroja me tomó por la mano, cerró la puerta y me arrastró hasta mi cuarto.  Vi que sacó unos papeles.  Yo la miré asustado.  Ella sacó otra botella de vino, se echó un trago y me dio la botella.  Dijo: ya tengo el final!!.  Y hasta que comenzó a leer no comprendí.  La cabeza me daba vueltas y comprendí que la de ella también.  Era el final de una novela que yo le había estado corrigiendo con el único propósito de tenerla cerca.  Su novela era un fiasco.  También tenía conmigo un mal detalle: contarme como hacía el amor con su novio.  Yo, para no quedar mal, le narraba historias inventadas y simples, que nunca se parecían a la realidad.  Cuando terminó, de rabia, le recité un poema cuyo autor no recuerdo y que la hizo regalarme lo único que siempre recuerdo de ella, el olor de su pelo.  Desde entonces siempre tengo compañía los jueves en las noches.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fazañas imposibles obré con esta daga&lt;br /&gt;al favor de la noche y en trágicos suburbios,&lt;br /&gt;una vez que fui “pícaro”…&lt;br /&gt;recuerdo -como en turbios sonambulismos donde una luz naufraga-,&lt;br /&gt;que fui taimado “pícaro”: Don Lope Aguinaga!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Locas andanzas venusinas!&lt;br /&gt;Francachelas en la sangre dialoga&lt;br /&gt;con el vino, después de heroicas tremolinas!&lt;br /&gt;Raptos de adustas damas… gentucilla de toga!&lt;br /&gt;Raptos de las amantes de alto Marqués o Doga…!&lt;br /&gt;De nobles y pecheras, monjas y bailarinas!”&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1280541900743085654-1244372019799121335?l=ultimohuesped.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ultimohuesped.blogspot.com/feeds/1244372019799121335/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1280541900743085654&amp;postID=1244372019799121335&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1280541900743085654/posts/default/1244372019799121335'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1280541900743085654/posts/default/1244372019799121335'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ultimohuesped.blogspot.com/2010/03/poema-para-enamorar.html' title='Poema para enamorar'/><author><name>Rastros caníbales</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11015201055718668329</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/-jnYkNonj1ss/TaYmk1YYN4I/AAAAAAAAAHs/RolGhrhf7S0/s220/PEDRO%2BMEYER1.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1280541900743085654.post-8663471043979700816</id><published>2010-02-04T08:34:00.000-08:00</published><updated>2010-02-04T08:58:57.402-08:00</updated><title type='text'>Llamadas</title><content type='html'>Me da miedo que me llame.  Veo su nombre en el identificador de llamadas de mi celular y lo arrojo al suelo como si me hubiera caído una cucaracha sobre la mano.  En resumen: tiene 38 años, cuatro hijos, trabaja cuidando una anciana burguesa con serios problemas de convivencia con su hija solterona.  Esta mujer, quien me llama, es hermosa.  Me dijo:&lt;br /&gt;—me pareces interesante.&lt;br /&gt;—mmm.&lt;br /&gt;—enserio.  Desde que me separé, hace dos años, no he conocido un hombre más interesante.&lt;br /&gt;—te estás equivocando con migo.&lt;br /&gt;—¿cómo?&lt;br /&gt;—pues…  Solo te estoy hablando lo que pienso.  Nada del otro mundo.&lt;br /&gt;—tenemos que salir más seguido.&lt;br /&gt;Fue entonces cuando me dio miedo.  Un amigo me dijo: “No desaproveche, esa mujer le enseña”.  ¿Me enseñará qué?&lt;br /&gt;—pasaron quince años antes de que me diera cuenta que era un orgasmo.  Cuando se lo dije a quien era mi esposo se le cayó la moral por el suelo.  Es que me sorprendió mucho.  Si le hubieras visto la cara, fue como si le hubiera dado un disparo.&lt;br /&gt;—¿Y has vuelto a tener uno?&lt;br /&gt;—no.&lt;br /&gt;—mmm, consíguete a alguien.&lt;br /&gt;—si —y me miró a los ojos.  Me dio una risa pendeja, era el miedo.&lt;br /&gt;Pensé en vos alta:&lt;br /&gt;—¿y ahora que hago?&lt;br /&gt;—¿qué dices?&lt;br /&gt;—nada.  &lt;br /&gt;Ayer me llamó y le dije a mi hermana que le dijera que estaba durmiendo, que estaba muy borracho, que estaba en la calle…  Lo que fuera.  Da pavor sentirse acosado por alguien que quiere acostarse con uno.  Es un amor ahorcado. Hay mujeres que uno ama a ratos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1280541900743085654-8663471043979700816?l=ultimohuesped.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ultimohuesped.blogspot.com/feeds/8663471043979700816/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1280541900743085654&amp;postID=8663471043979700816&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1280541900743085654/posts/default/8663471043979700816'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1280541900743085654/posts/default/8663471043979700816'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ultimohuesped.blogspot.com/2010/02/llamadas.html' title='Llamadas'/><author><name>Rastros caníbales</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11015201055718668329</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/-jnYkNonj1ss/TaYmk1YYN4I/AAAAAAAAAHs/RolGhrhf7S0/s220/PEDRO%2BMEYER1.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1280541900743085654.post-4470420729057058973</id><published>2009-04-24T12:18:00.000-07:00</published><updated>2009-04-24T12:26:34.828-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='te canto'/><title type='text'>Te canto</title><content type='html'>Te quiero cantar algo antes de que vayas, antes de que tengamos que pararnos y despedirnos.&lt;br /&gt;Él la escuchaba.  Por un momento volvió su rostro para encontrarla en la oscuridad, y le pareció&lt;br /&gt;ver sus ojos.  luego ella acercó su boca y comenzó a susurrarle una canción que él nunca había escuchado.&lt;br /&gt;por primera vez supo que la distancia ya estaba hecha.  Y su voz de ella, algo quebrada, se suavizó.  Luego&lt;br /&gt;no se dijeron nada más.  Se apretaron fuerte bajo las cobijas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/3fAG5k8orN0&amp;hl=en&amp;fs=1"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/3fAG5k8orN0&amp;hl=en&amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1280541900743085654-4470420729057058973?l=ultimohuesped.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ultimohuesped.blogspot.com/feeds/4470420729057058973/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1280541900743085654&amp;postID=4470420729057058973&amp;isPopup=true' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1280541900743085654/posts/default/4470420729057058973'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1280541900743085654/posts/default/4470420729057058973'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ultimohuesped.blogspot.com/2009/04/te-canto.html' title='Te canto'/><author><name>Rastros caníbales</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11015201055718668329</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/-jnYkNonj1ss/TaYmk1YYN4I/AAAAAAAAAHs/RolGhrhf7S0/s220/PEDRO%2BMEYER1.jpg'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1280541900743085654.post-6109388928855284380</id><published>2009-01-13T06:00:00.000-08:00</published><updated>2009-01-13T06:01:17.598-08:00</updated><title type='text'>Schumann Romance for oboe 1</title><content type='html'>&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/NCffXdvbKYU&amp;hl=es&amp;fs=1"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/NCffXdvbKYU&amp;hl=es&amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1280541900743085654-6109388928855284380?l=ultimohuesped.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ultimohuesped.blogspot.com/feeds/6109388928855284380/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1280541900743085654&amp;postID=6109388928855284380&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1280541900743085654/posts/default/6109388928855284380'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1280541900743085654/posts/default/6109388928855284380'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ultimohuesped.blogspot.com/2009/01/schumann-romance-for-oboe-1.html' title='Schumann Romance for oboe 1'/><author><name>Rastros caníbales</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11015201055718668329</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/-jnYkNonj1ss/TaYmk1YYN4I/AAAAAAAAAHs/RolGhrhf7S0/s220/PEDRO%2BMEYER1.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1280541900743085654.post-8653986649173606361</id><published>2009-01-13T05:46:00.000-08:00</published><updated>2009-01-13T05:47:03.815-08:00</updated><title type='text'>ANTES DEL COMIENZO</title><content type='html'>&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Ruidos confusos, claridad incierta&lt;br /&gt;Otro día comienza.&lt;br /&gt;Es un cuarto en penumbra&lt;br /&gt;y dos cuerpos tendidos.&lt;br /&gt;En mi frente me pierdo&lt;br /&gt;por un llano sin nadie.&lt;br /&gt;Ya las horas afilan sus navajas.&lt;br /&gt;Pero a mi lado tú respiras;&lt;br /&gt;entrañable y remota&lt;br /&gt;fluyes y no te mueves.&lt;br /&gt;Inaccesible si te pienso,&lt;br /&gt;con los ojos te palpo,&lt;br /&gt;te miro con las manos.&lt;br /&gt;Los sueños nos separan&lt;br /&gt;y la sangre nos junta:&lt;br /&gt;somos un río de latidos.&lt;br /&gt;Bajo tus párpados madura&lt;br /&gt;la semilla del sol.&lt;br /&gt;                                El mundo&lt;br /&gt;no es real todavía,&lt;br /&gt;el tiempo duda:&lt;br /&gt;                              sólo es cierto&lt;br /&gt;el calor de tu piel.&lt;br /&gt;En tu respiración escucho&lt;br /&gt;la marea del ser,&lt;br /&gt;la sílaba olvidada del Comienzo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Octavio Paz&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1280541900743085654-8653986649173606361?l=ultimohuesped.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ultimohuesped.blogspot.com/feeds/8653986649173606361/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1280541900743085654&amp;postID=8653986649173606361&amp;isPopup=true' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1280541900743085654/posts/default/8653986649173606361'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1280541900743085654/posts/default/8653986649173606361'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ultimohuesped.blogspot.com/2009/01/antes-del-comienzo.html' title='ANTES DEL COMIENZO'/><author><name>Rastros caníbales</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11015201055718668329</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/-jnYkNonj1ss/TaYmk1YYN4I/AAAAAAAAAHs/RolGhrhf7S0/s220/PEDRO%2BMEYER1.jpg'/></author><thr:total>9</thr:total></entry></feed>
